miércoles, 5 de noviembre de 2008

Y Anfield enmudeció


4 de noviembre de 2008, el Atlético de Madrid visita uno de los templos del fútbol, Anfield, enfrente el equipo de Benítez, Gerrard, Kuyt y demás. En juego la clasificación y el primer puesto del grupo.


Aguirre sorprendió a todos dejando a Agüero en el banquillo y apostando por un trivote formado por Assunçao - Raul García – Maniche.


El Liverpool empezó fuerte, y a punto estuvo de aguarle la fiesta al Atleti a las primeras de cambio, sobre todo con un control perfecto con el pecho de Keane al hueco de la defensa y su posterior remate se fue por centímetros fuera del marco atlético. Mas tarde Keane también en otra internada no fue capaz de batir a un increíble Leo Franco en ese mano a mano, tapándole todo el hueco.


Pero el Atleti poco a poco fue entrando en el partido y el 4-1-4-1 ideado por Aguirre asfixió al Liverpool, y consiguió que el Atleti dominara el partido y a punto estuvo de adelantarse en el marcador cuando Simao tras recibir un pase desde la banda, mandó el balón por encima del larguero de forma incomprensible. Pero el Atleti no se dio por vencido y Heitinga con un pase magistral de 40 metros a Antonio López, quien tras un magnifico control orientado penetró para darle el balón en la frontal a Maxi, que llegando desde atrás controló, dejó atrás a Carragher y fusiló a Reina.


Con 0-1 se llegó al descanso, el Atleti estaba en la situación soñada, manejando al Liverpool y ganando al descanso. Pero el Liverpool es mucho Liverpool, y más en Anfield y salió en tromba en la segunda parte que se encontró a un Atleti que reculó un paso, quien sabe si por iniciativa propia o de Aguirre, pero parecía claro que saldría al contragolpe. Las ocasiones reds se sucedían, Agger, Gerrard, Babel, Riera… El Atleti de vez en cuando daba algún susto a la contra.


Aguirre en el minuto 60 sacó al Kun en lugar de Forlán, lo cual pareció dar otro aire al Atleti, pero el Liverpool seguía centrando balones arriba, ya que descubrió que Leo Franco no salía a por un balón colgado, me niego a creer que ese portero merezca estar en el Atleti, genera más desconfianza que confianza, y un portero no se puede permitir eso.


Parecía que el Liverpool estaba echando en falta a Torres, ya que chocaba y chocaba otra vez contra la defensa atlética, cuando en estas apareció el sueco Hansson y su asistente. En un centro al área que luchan Pernía y Gerrard por el balón, Gerrard llega muy forzado y remata fuera de cabeza, saque de puerta, eso indicó el colegiado. Pero no, el asistente había visto un empujón de Pernía a Gerrard, solo él, solo el asistente, ni Gerrard, ni Anfield, nadie protestó, nadie se creía lo que había pitado, excepto el árbitro, que se lo creyó como si le fuese la vida en ello. Y Gerrard no falló, y el Liverpool consiguió un empate que le permite seguir luchando por el primer puesto del grupo, y al Atleti se le quedó cara de tonto, y… Y en Anfield enmudeció al vernos a 3000 gargantas que no paramos de animar en todo el partido.

No hay comentarios: