Las lecciones del fútbol. En este deporte, como en todos los ámbitos de la vida, se observa qué tipo de personas merecen de verdad la pena. Y es que aquí, aunque a veces no lo parezca, juegan personas.Todos queremos el éxito, llegar a lo más alto, dar al mundo lo máximo de nosotros mismos y que éste sepa recompensarnos por ello; y, una vez conseguido, tenemos dos opciones:empezar de cero, o recordar el camino que tuviste que dejar tras de ti.
Vicente Engonga (20-11-1965), es un futbolista que, tras colgar las botas, decidió, como muchos otros, seguir trabajando para el fútbol. Trabajó para la directiva del RCD Mallorca, para la que fue entrenador de las categorías inferiores del club.
El 4 de agosto tomó una de las decisiones más importantes de su carrera: ser entrenador de Guinea Ecuatorial. Aunque ser entrenador nacional es, a priori, un lujo mayor que el de entrenar a un filial de un equipo del montón, hay que decir que la selección de Guinea Ecuatorial ocupa el número 84 en el ranking FIFA y, por lo tanto, da una mínima oportunidad para crecer y darse a conocer como entrenador, posibilidad que sí se podría dar en el Mallorca.
Entonces, ¿por qué ha elegido este camino el bueno de Vicente? ¿Es que no creía en sus futuras posibilidades como entrenador? ¿O Guinea Ecuatorial tiene escondidos a los próximos mega-craks mundiales? Sinceramente no lo sé, pero me gustaría creer que al menos un pedazo de profesional no se olvidó de sus comienzos y quiso volver a encontrarse con las raíces futbolísticas de su familia, las cuales un día le llevaron a la fama.
GRANDE VICENTE.